
En la búsqueda incansable de mi entorno por encontrarme candidato, (preocupación, por cierto, de ellos no mía) apareció él.
Amigo del novio de una amiga. Un tipo cuyo “prontuario” era impecable, al menos para mi.
“ Abogado, separado con hijos, buen tipo, divertido y muy buena posición económica”. Esa era la data que su amigo me dio.
Salimos un par de veces. Lo pasé bien. Punto. No morí de amor, pero a esta altura sé que ese milagro es raro que me suceda.
Seguí saliendo, me decían las chicas.
Seguí viendo que te pasa.
La horizontalidad sería un factor que movería la balanza para uno u otro lado.
Pasadas algunas salidas a comer, a tomar algo y al cine llegó el momento y sin preguntar, luego de pasarme a buscar se metió directamente en un telo (hotel alojamiento para quienes nos leen desde otros países).
Al entrar y sin omitir palabra alguna le pasó por la ventanillita minúscula que solo dejaba ver los dedos del conserje una tarjeta (parecida a una tarjeta de crédito, pero que no era ) y desde adentro le devolvieron otra tarjeta con el numero de habitación.
No pregunté nada. No dije nada. Pero me quedó la duda sobre esa tarjetita.
Luego del tiempo regalamentario nos dirigimos al auto y al subir no pude con mi duda y le pregunté:
Decime, que era la tarjetita que le diste al entrar? Tarjeta de cliente frecuente?
No!!, es la primera vez que vengo acá.- Me respondió con una sonrisa
Entonces?
Es una tarjeta de telo gratis!! Me dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
Mientras él pagaba el total de la cuenta: los $18 que le habian costado las dos aguas sin gas que habíamos pedido, a mi se me cambió la cara.
No pude disimularlo. No pude volver a salir con él.
A los 20 me hubiera parecido genial. A los 30 : simpático. A los 40 me parece una grasada imperdonable.
Consejito para nuestros lectores hombres: El cupon de telo gratis en la 1ra vez NOOOOOOO VAAAAA!!





