
Después de un tiempo chateando por el msn , recordando aquellos tiempos en los que tuvimos una mini historia, y dada la onda que había acepte ir a cenar a su casa por primera vez.
Como me han tildado de “histérica” alguna vez, y para evitar incomodidades posteriores le aclare que solo sería una CENA. Lo que provoco risas en él.
Durante la semana anterior al encuentro hablamos mucho del menú que él cocinaría para mi. Me preguntó que me gustaba tomar, comer, sin dejar librado al azar detalle alguno.
La tormenta de esa noche no aplacó las ganas, todo lo contrario. Con la producción que ameritaba fui para su casa.
Para que negarlo, tenia unas ciertas cosquillas en el estomago. Como estará después de tantos años sin verlo? Que sentiremos al encontrarnos?
Bajo a abrirme apenas toqué el timbre.
Al entrar en su departamento hice un inevitable paneo y lo primero que vi fueron unos 7 u 8 cacharros donde su gato, que se me subió a los zapatos apenas entre con lo poco que me gustan esos bichitos de Dios, tomaba y comía cosas varias, aparentemente, y un recipiente con las piedritas que juntaba los excrementos del minino de los últimos 15 o 20 días.
A partir de ahí todo fue difícil para mi. Desde ver que el menú tan esperado era una ensalada de tomate y zanahoria y un pollo de delivery , pasando por los dos platos que sacó de la pileta y lavó para servir la cena (ya que todos los platos , cubiertos y vasos de la casa estaban sucios en la bacha) ,tomar agua sin gas en una taza, hasta tener que comer con el plato en la falda porque no había mesa.
Yo buscaba la camara oculta, pero juro que no la encontré.
Le puse onda, le puso onda. Pero no alcanzó.
Después del banquete puso una película en Internet. Pasados 15 minutos tuve la brillante idea de pedirle que pause la peli para ir al baño.
No voy a dar detalles escatológicos pero a esta altura pueden imaginarlos. Solo volví al living y dije una sola frase :
- Me pedís un taxi? Me voy a casa.
Una vez en casa, me tire en mi cama que olía a limpito, y me reí a carcajadas.
Ese fue el final de una historia que nunca continuó, o mejor dicho nunca retomó, o tal vez nunca debería haber empezado.