
Lo conocí por fin, después de varios llamados telefónicos y mensajitos de ida y vuelta.
Había mucha expectativa por que llegara el día acordado para la primer salida. Ganas de ambos lados.
El día al fin llegó. Me pasó a buscar, subimos al auto, y se dirigió sin preguntar a un restó muy lindo de Palermo Hollywood. Cenamos rico, charlamos mucho. Nos besamos tímidamente, y luego no tan tímidamente.
La mañana nos sorprendió en su casa. Y sus ojos profundos me despertaron con un “ buen día hermosa” .
No podía pedir mas. Una noche “ redonda” y un amanecer para el recuerdo.
Me dejo en mi oficina y se fue a su negocio muy temprano. Estuve toda la mañana con la sonrisa puesta y cientos de diapositivas de lo ocurrido que se sucedían en mi cabeza.
A las 15hs me fui de la oficina porque tenia turno con el medico.
Al salir de allí me llamó para ver donde estaba.
Estoy a unas cuadras de tu negocio, le dije... tenés 15 minutos para un café?
Si claro, venite, y me pasó la dirección por mensaje de texto.
A los pocos minutos estaba ahí, en la cuadra mas concurrida de todo el barrio de once, parada en la puerta del local. Mirando para adentro llegue a divisarlo entre la multitud que se agolpaba en el mostrador, y con un gesto con su mano me invitó a pasar.
Esquive unas 10 cajas gigantes llenas de mercadería, 4 o 5 empleados que me miraban con cara de …”a vos no te conozco” , 3 mostradores, y un señor mayor que no entendí que rol tenia en la escena pero que no se movía de su baldosa.
Cuando llegue hasta él, me hizo otro gesto que representaba “ esperame un minuto” mientras hablaba por celular. Yo ahí parada, con el chocolate que le había comprado en la mano, cruzada de brazos, esperando que corte. Una de sus empleadas me hizo un comentario sin importancia pero al menos sirvió para romper el hielo. Yo sonreí.
Cortó el teléfono unos minutos después , y acto seguido me dice…
Está mi mama adelante la viste??
Eh…no, (demás esta decir que no la conocía, si ni siquiera lo conocía a él voy a conocer a su madre?? al menos hasta ese momento). Me agarró de la mano y me hizo atravesar nuevamente todo el local, con todos los obstáculos antes mencionados hasta que llegué a la caja y me presentó a su mamá.
Inevitable fue pensar para mis adentros “ que estoy haciendo acá????”
La mamá , una divina, comenzó la charla , sin tener la menor idea de quien era yo ni que hacía ahí. Yo sonreía con una incomodidad que se me notaba varias cuadras a la redonda.
Al caballero en cuestión le volvió a sonar el celular, y con las disculpas del caso se adentró en el local, por lo que me encontré de golpe, charlando con la madre de los temas mas variados ,sin dejar un minuto de esquivar gente y paquetes que entraban y salían, mientras cogoteaba para ver cuando cortaba esa interminable charla. No puedo decir con exactitud cuantos minutos estuve charlando con la mamá, pero fueron los suficientes para que me cuente de la larga lista de mujeres que “ colecciona” su hijo, dentro de las cuales se encontraba una conocida mía, detalle que me interesaba menos que la formación de Racing del ultimo partido.
Que hago yo acá? Que hago yo acá? Era la frase que retumbaba en mi cabeza. Mientras la amable señora seguía hablando ya no se de que porque no escuche nada mas.
Volvió el caballero de la enorme colección y aproveche para decirle que me retiraba de aquel café que nunca fue, de aquella sucesión de hechos desafortunados de la que nunca debí haber sido parte.
Me considero una mujer perceptiva, pero debo reconocer que en muchos casos la intuición se toma vacaciones sin aviso.
En que situaciones sintieron que estaban en el lugar o momento equivocados?
Había mucha expectativa por que llegara el día acordado para la primer salida. Ganas de ambos lados.
El día al fin llegó. Me pasó a buscar, subimos al auto, y se dirigió sin preguntar a un restó muy lindo de Palermo Hollywood. Cenamos rico, charlamos mucho. Nos besamos tímidamente, y luego no tan tímidamente.
La mañana nos sorprendió en su casa. Y sus ojos profundos me despertaron con un “ buen día hermosa” .
No podía pedir mas. Una noche “ redonda” y un amanecer para el recuerdo.
Me dejo en mi oficina y se fue a su negocio muy temprano. Estuve toda la mañana con la sonrisa puesta y cientos de diapositivas de lo ocurrido que se sucedían en mi cabeza.
A las 15hs me fui de la oficina porque tenia turno con el medico.
Al salir de allí me llamó para ver donde estaba.
Estoy a unas cuadras de tu negocio, le dije... tenés 15 minutos para un café?
Si claro, venite, y me pasó la dirección por mensaje de texto.
A los pocos minutos estaba ahí, en la cuadra mas concurrida de todo el barrio de once, parada en la puerta del local. Mirando para adentro llegue a divisarlo entre la multitud que se agolpaba en el mostrador, y con un gesto con su mano me invitó a pasar.
Esquive unas 10 cajas gigantes llenas de mercadería, 4 o 5 empleados que me miraban con cara de …”a vos no te conozco” , 3 mostradores, y un señor mayor que no entendí que rol tenia en la escena pero que no se movía de su baldosa.
Cuando llegue hasta él, me hizo otro gesto que representaba “ esperame un minuto” mientras hablaba por celular. Yo ahí parada, con el chocolate que le había comprado en la mano, cruzada de brazos, esperando que corte. Una de sus empleadas me hizo un comentario sin importancia pero al menos sirvió para romper el hielo. Yo sonreí.
Cortó el teléfono unos minutos después , y acto seguido me dice…
Está mi mama adelante la viste??
Eh…no, (demás esta decir que no la conocía, si ni siquiera lo conocía a él voy a conocer a su madre?? al menos hasta ese momento). Me agarró de la mano y me hizo atravesar nuevamente todo el local, con todos los obstáculos antes mencionados hasta que llegué a la caja y me presentó a su mamá.
Inevitable fue pensar para mis adentros “ que estoy haciendo acá????”
La mamá , una divina, comenzó la charla , sin tener la menor idea de quien era yo ni que hacía ahí. Yo sonreía con una incomodidad que se me notaba varias cuadras a la redonda.
Al caballero en cuestión le volvió a sonar el celular, y con las disculpas del caso se adentró en el local, por lo que me encontré de golpe, charlando con la madre de los temas mas variados ,sin dejar un minuto de esquivar gente y paquetes que entraban y salían, mientras cogoteaba para ver cuando cortaba esa interminable charla. No puedo decir con exactitud cuantos minutos estuve charlando con la mamá, pero fueron los suficientes para que me cuente de la larga lista de mujeres que “ colecciona” su hijo, dentro de las cuales se encontraba una conocida mía, detalle que me interesaba menos que la formación de Racing del ultimo partido.
Que hago yo acá? Que hago yo acá? Era la frase que retumbaba en mi cabeza. Mientras la amable señora seguía hablando ya no se de que porque no escuche nada mas.
Volvió el caballero de la enorme colección y aproveche para decirle que me retiraba de aquel café que nunca fue, de aquella sucesión de hechos desafortunados de la que nunca debí haber sido parte.
Me considero una mujer perceptiva, pero debo reconocer que en muchos casos la intuición se toma vacaciones sin aviso.
En que situaciones sintieron que estaban en el lugar o momento equivocados?